Durante varias semanas, el P.O. Jesús Orozco Montellano recordó que la iglesia de Vallejo es producto del trabajo en un inicio del Apóstol de Jesucristo Maestro Aarón Joaquín González y del Apóstol de Jesucristo Doctor Samuel Joaquín Flores quien ha sido puesto por Dios para continuar esta grandiosa obra de redención. Ambos forjaron lo que hoy es la iglesia de Vallejo y las que de ella han irradiado, tanto en el Distrito Federal como en el Estado de México.

La existencia y éxito de la iglesia la Luz del Mundo, en general, y en Vallejo, no se puede explicar sin el trabajo de los dos Apóstoles de Jesucristo de estos tiempos.

Los enviados de Dios construyeron y consolidaron, con toda clase de esfuerzo, privaciones y sufrimientos esta magnifica obra a cuyo amparo tenemos innumerables beneficios, en lo espiritual, en lo social, en lo económico, en lo académico; en libertades políticas y religiosas. Basta recordar que en 1991, la oportuna intervención del Apóstol de Jesucristo Hno. Samuel Joaquín impidió que el artículo 130 constitucional se reformara, evitando que nuevamente se privilegiara a la iglesia romana y perjudicar así no sólo a nosotros sino a todo el mundo evangélico.

La grandiosidad siempre es hermosa. Los Apóstoles de Dios engendran en el corazón de los creyentes la Magnanimidad, esa forma de ánimo que impulsa a realizar una obra grandiosa y, apenas concretada una, iniciar otra.

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